Mi vida podría decir que ha sido muy injusta porque he perdido a los seres que han ocupado un lugar importante en mi corazón, porque he pasado momentos malos que tal vez no quisiera volver a repetir, apartando un poco de espacio para reprimirlos en mi inconsciente y no recordar esos instantes que fueron muy dolorosos, pero como no se pueden borrar de la memoria por completo, siguen ahí depositados en el baúl del olvido y solo un instante hacen parte de mi consciente.
sin embargo, la propia vida me ha enseñado a que no todo lo que pasa tiene que ser malo, he tenido momentos muy gratos que recuerdo con gran admiración y gozo, esas grandes vivencias que me han hecho avanzar y luchar por lo que quiero lograr, con el amor y ternura con que fui concebida en este mundo. Todo esto me ha dado un aprendizaje que nunca olvidaré y es que cuando estoy débil, entonces es cuando soy fuerte. Palabras que me llenan de fortaleza, aliento y esperanza para afrontar todos los obstáculos y retos de la vida.
He sabido sobrellevar lo que me ha pasado a cada minuto y lo que tengo hoy es lo que realmente necesito para vivir, por que a donde estoy y lo que soy se lo debo gracias, por sobre todas las cosas, a Dios que me ha dado todo por añadidura, poco a poco sin mucho afán, ofreciéndome las tres cosas más importantes, la familia, el amor y la amistad. Y agradezco al Creador por ese amor que me acompaña cuando más lo necesito, por que es la fuerza más humilde, pero la más poderosa de que dispone el mundo.
Por eso digo que mi historia a pesar de todo ha sido maravillosa y así está siendo escrita. Todo por cuanto se lo debo también a mis padres que me dieron la vida, los valores y todo lo bello que he podido conocer. Aunque no tuve el tiempo suficiente para disfrutar con mi padre, que partió a su morada cuando apenas tenía 13 años de edad, en ese poco tiempo me llenó de su inmenso amor y la ternura de un buen padre que me han hecho recodar siempre.
En esa noche de siempre, un dos para ser exacta, partió sin decir adiós, pero con unas palabras que parecían sentir su viaje a un nuevo mundo, como si estuviera preparando su equipaje y despidiéndose de una manera que sólo la conocimos cuando subió al avión con destino al cielo. Esa muestra de amor que me dio hasta su último respiro es la que me ha hecho más fuerte, la que me llena para no desistir en ningún momento y llegar muy lejos como las aves del cielo.
Un mar de bendiciones, es lo que he hallado y sentido en mi corta vida, aparte de las que faltan por venir y experimentar, siempre recordando que mi historia ha sido y será buena, por que es pensaba con amor como todas las creaciones del universo que nos rodea. Ante todo ello reafirmo que la vida aunque no es justa, aún así es buena, solo se necesita tiempo para sanar las heridas y sacar lo más provechoso que hay en cada vivencia. sin pensar solo en lo espantoso que nos pasa, sino más bien en buscar las buenas cosas que nos ha dejado para nuestro aprendizaje y seguir creciendo día a día.
Todo lo que realmente importa al final es amar y sentirse amado, aún más cuando se piense en dolor, primero se piensa en el amor y le veremos solución a todo antes de rendirnos o acudir al odio que es lo que está destruyendo por completo este mundo.
Eso que llamamos problemas no son más que lecciones en la vida, por eso nada de lo que nos sucede es en vano. Michel Tanus Cruz
@ye2712
No hay comentarios:
Publicar un comentario