Hoy en día en
Venezuela abunda cada vez más el miedo a denunciar las injusticias cometidas
por los más poderosos, y nos convertimos poco a poco en una sociedad de
cómplices que silencia aquello que debe decir. La sociedad venezolana
en la actualidad está inmersa en un pozo de temores que le impiden
ejercer sus derechos y uno de ellos es la búsqueda de la justicia, a
denunciar los abusos cometidos hacia su persona, ya sea por el miedo
a hablar para no ser testigos de violencia por los sectores poderosos
del gobierno que manipulan y someten a los más débiles, haciéndose cada
vez más fuertes y con tranquilidad a realizar cualquier tipo de delitos.
En el país se hace
necesario una advertencia en torno a la justicia que es muy poco conseguir en
esta sociedad que silencia lo que debe reprobar y lo que es indebido, en cierta
forma nos convertimos en cómplices y, además responsables de la sangre derramada,
tanto de mujeres, hombres y niños por falta de voluntad a denunciar y acabar
con la impunidad. Demuestra una vez más que las víctimas se sienten en pánico
para sacar a la luz pública una inmoralidad y más si se trata de una figura
reconocida, ya sea por que no los tomarán en cuenta. si aquí las instituciones
democráticas funcionan, si el fiscal y el defensor funcionan, la Asamblea
Nacional legisla, el Tribunal supremo de Justicia castiga la corrupción,
el abuso de poder, las cosas pueden marchar a favor del pueblo.
Asimismo,
denunciar los abusos es un derecho de todos y el miedo es libre, todos tenemos
temores, angustias y por eso nos convertimos en sociedades coautores
porque no nos atrevemos a decir las cosas. Prevaleciendo constantemente el temor
de hacer justicia sobre todo si pesa a los más poderosos y es
una situación que está ocurriendo y no hay manera de armarse de valentía,
aunque si existen entre pocas personas la fortaleza, el ser
valiente para hablar lo que le parece injusto y está en contra de sus
principios.
Parece que vivimos
en un país totalmente lleno de injusticias y corrupciones donde se premia
la mentira, los fraudes, el engaño, o simplemente se teme a las
personalidades más influyentes por pavor a que tomen represalias contra su
vida o de algún familiar y de esta manera se coarta el derecho a denunciar
por lo que le resultaría mejor, ocultando la verdad y cubrir toda ilegalidad
para no ser atacados.
La actualidad nos
obliga a la renovación de pensamientos y al cambio en una sociedad que
debe revisarse porque todavía hay muchos cambios que realizar y a mirar de
cerca la realidad que puede ser cruda, impactante, contradictoria pero
nuestra. A creer que si es posible mejorar y ganar, que el país lo necesita,
pero con el esfuerzo de mucha gente para reducir la desconfianza, el miedo y la
ira de una sociedad dividida.
Por tanto, se
debe reflexionar, debatir sobre una realidad, un cambio de la
Venezuela de progreso y desarrollo que todos deseamos, y eso se puede
lograr si nos armamos de fuerza y coraje para empezar a ser valientes
y dejar el temor que nos agobia a un lado y vivir en país que impere la
justicia y la libertad de expresión sin que el poder de los más poderosos
recaiga sobre los más débiles.
Los venezolanos
nos hace falta lograr esa reunificación, ratificando nuestros compromisos
democráticos con la conciliación nacional para la construcción de un mejor
país, pero lo más importante es dejar de callar los abusos, decidiendo por
fin salir de esta peligrosa cúpula que ya lleva demasiado tiempo.
@ye2712
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