miércoles, 22 de enero de 2014

Un mar de bendiciones

   Mi vida podría decir que ha sido muy injusta porque he perdido a los seres que han ocupado un lugar importante en mi corazón, porque he pasado momentos malos que tal vez no quisiera volver a repetir, apartando un poco de espacio para reprimirlos en mi inconsciente y no recordar esos instantes que fueron muy dolorosos, pero como no se pueden borrar de la memoria por completo, siguen ahí depositados en el baúl del olvido y solo un instante hacen parte de mi consciente.

   sin embargo, la propia vida me ha enseñado a que no todo lo que pasa tiene que ser malo, he tenido momentos muy gratos que recuerdo con gran admiración y gozo, esas grandes vivencias que me han hecho avanzar y luchar por lo que quiero lograr, con el amor y ternura con que fui concebida en este mundo. Todo esto me ha dado un aprendizaje que nunca olvidaré y es que cuando estoy débil, entonces es cuando soy fuerte. Palabras que me llenan de fortaleza, aliento y esperanza para afrontar todos los obstáculos y retos de la vida.

   He sabido sobrellevar lo que me ha pasado a cada minuto y lo que tengo hoy es lo que realmente necesito para vivir, por que a donde estoy y lo que soy se lo debo gracias, por sobre todas las cosas, a Dios que me ha dado todo por añadidura, poco a poco sin mucho afán, ofreciéndome las tres cosas más importantes, la familia, el amor y la amistad. Y agradezco al Creador por ese amor que me acompaña cuando más lo necesito, por que es la fuerza más humilde, pero la más poderosa de que dispone el mundo.

   Por eso digo que mi historia a pesar de todo ha sido maravillosa y así está siendo escrita. Todo por cuanto se lo debo también a mis padres que me dieron la vida, los valores y todo lo bello que he podido conocer. Aunque no tuve el tiempo suficiente para disfrutar con mi padre, que partió a su morada cuando apenas tenía 13 años de edad, en ese poco tiempo me llenó de su inmenso amor y la ternura de un buen padre que me han hecho recodar siempre.

   En esa noche de siempre, un dos para ser exacta, partió sin decir adiós, pero con unas palabras que parecían sentir su viaje a un nuevo mundo, como si estuviera preparando su equipaje y despidiéndose de una manera que sólo la conocimos cuando subió al avión con destino al cielo. Esa muestra de amor que me dio hasta su último respiro es la que me ha hecho más fuerte, la que me llena para no desistir en ningún momento y llegar muy lejos como las aves del cielo.

   Un mar de bendiciones, es lo que he hallado y sentido en mi corta vida, aparte de las que faltan por venir y experimentar, siempre recordando que mi historia ha sido y será buena, por que es pensaba con amor como todas las creaciones del universo que nos rodea. Ante todo ello reafirmo que la vida aunque no es justa, aún así es buena, solo se necesita tiempo para sanar las heridas y sacar lo más provechoso que hay en cada vivencia. sin pensar solo en lo espantoso que nos pasa, sino más bien en buscar las buenas cosas que nos ha dejado para nuestro aprendizaje y seguir creciendo día a día.

   Todo lo que realmente importa al final es amar y sentirse amado, aún más cuando se piense en dolor, primero se piensa en el amor y le veremos solución a todo antes de rendirnos o acudir al odio que es lo que está destruyendo por completo este mundo.

   Eso que llamamos problemas no son más que lecciones en la vida, por eso nada de lo que nos sucede es en vano.                                                                        Michel Tanus Cruz

@ye2712


Lucha contra el miedo

   Hoy en día en Venezuela abunda cada vez más el miedo a denunciar las injusticias cometidas por los más poderosos, y nos convertimos poco a poco en una sociedad de cómplices que silencia aquello que debe decir. La sociedad venezolana en la actualidad está inmersa en un pozo de temores que le impiden ejercer sus derechos y uno de ellos es la búsqueda de la justicia, a denunciar los abusos cometidos hacia su persona, ya sea por el miedo a hablar para no ser testigos de violencia por los sectores poderosos del gobierno que manipulan y someten a los más débiles, haciéndose cada vez más fuertes y con tranquilidad a realizar cualquier tipo de delitos.

   En el país se hace necesario una advertencia en torno a la justicia que es muy poco conseguir en esta sociedad que silencia lo que debe reprobar y lo que es indebido, en cierta forma nos convertimos en cómplices y, además responsables de la sangre derramada, tanto de mujeres, hombres y niños por falta de voluntad a denunciar y acabar con la impunidad. Demuestra una vez más que las víctimas se sienten en pánico para sacar a la luz pública una inmoralidad y más si se trata de una figura reconocida, ya sea por que no los tomarán en cuenta. si aquí las  instituciones democráticas funcionan, si el fiscal y el defensor funcionan, la Asamblea Nacional legisla, el Tribunal supremo de Justicia castiga la corrupción, el abuso de poder, las cosas pueden marchar a favor del pueblo.

   Asimismo, denunciar los abusos es un derecho de todos y el miedo es libre, todos tenemos temores, angustias y por eso nos convertimos en sociedades coautores porque no nos atrevemos a decir las cosas. Prevaleciendo constantemente el temor de hacer justicia sobre todo si pesa a los más poderosos y es una situación que está ocurriendo y no hay manera de armarse de valentía, aunque si existen entre pocas personas la fortaleza, el ser valiente para hablar lo que le parece injusto y está en contra de sus principios.

   Parece que vivimos en un país totalmente lleno de injusticias y corrupciones donde se premia la mentira, los fraudes, el engaño, o simplemente se teme a las personalidades más influyentes por pavor a que tomen represalias contra su vida o de algún familiar y de esta manera se coarta el derecho a denunciar por lo que le resultaría mejor, ocultando la verdad y cubrir toda ilegalidad para no ser atacados.

   La actualidad nos obliga a la renovación de pensamientos y al cambio en una sociedad que debe revisarse porque todavía hay muchos cambios que realizar y a mirar de cerca la realidad que puede ser cruda, impactante, contradictoria pero nuestra. A creer que si es posible mejorar y ganar, que el país lo necesita, pero con el esfuerzo de mucha gente para reducir la desconfianza, el miedo y la ira de una sociedad dividida.

   Por tanto, se debe reflexionar, debatir sobre una realidad, un cambio de la Venezuela de progreso y desarrollo que todos deseamos, y eso se puede lograr si nos armamos de fuerza y coraje para empezar a ser valientes y dejar el temor que nos agobia a un lado y vivir en país que impere la justicia y la libertad de expresión sin que el poder de los más poderosos recaiga sobre los más débiles.

   Los venezolanos nos hace falta lograr esa reunificación, ratificando nuestros compromisos democráticos con la conciliación nacional para la construcción de un mejor país, pero lo más importante es dejar de callar los abusos, decidiendo por fin salir de esta peligrosa cúpula que ya lleva demasiado tiempo.


@ye2712